viernes, 20 de abril de 2012

Semanica Santa (y 4)


Volvemos al pueblo. I. Prefiere quedarse en casa y nosotros nos vamos a un bar de la plaza para ver el partido por la tele. Estamos rodeados de zaragozanos que animan a su equipo, pero nadie se mete con nosotros, culés convencidos, y la jornada transcurre tranquila a pesar de los cuatro goles del Barça. La noche es larga, sobre todo para I. y M. que se quedan hablando hasta las tantas, mientras uno descansa su gripe en la cama tapado hasta las cejas.

Ya es el día en que hacemos la maleta para volver. I y Q. tienen invitados y preferimos salir un día antes del regreso de la Semana Santa de los que han tenido la suerte de tener vacaciones. Comemos con todos ellos, pero enseguida emprendemos el camino a casa. Antes, después de desayunar, le dejo un dibujito a A., la hermana de Q. a quien no conozco pero sé que lee estas líneas. Siempre es un regalo que te lean y más alguien que no te conoce. Una lástima no habernos conocido esta vez.

A casa llegamos cansados. Cenamos algo rápido y enseguida nos vamos a la cama. Algo recuperado, todavía arrastra uno los dolores de la gripe y qué mejor que el calorcito bajo las sábanas. Pero hay algo mejor y es saber que ahí, a la vuelta del meridiano de Grenwich, hay gente a la que quieres y te quieren.