lunes, 7 de mayo de 2012

Reptiles


Fuimos con los niños a una exposición de reptiles vivos. La verdad es que cada vez me dan más pena los zoológicos, que no tienen nada de lógicos, y otras muestras similares del poderío de la “raza superior”. Ahí estaban las serpientes, las tarántulas, los escorpiones y el camaleón, en terrarios con plantas de plástico y fotos de paisajes desérticos y/o selváticos. Me impresionaron esos ojos de reptil que miraban a ninguna parte, ausentes y pensando, yo qué sé, en una camaleona de buen ver que nunca va a aparecer en sus vidas. Una tortuga tigre nadaba incansablemente en un acuario diminuto para ir a ninguna parte y dos dragones de Comodo dormitaban aburridos de no hacer nada. Más que una exposición de reptiles, se me antojaba una prisión de ranas y culebras.