jueves, 24 de mayo de 2012

Tal vez… una tableta de chocolate


La chica de la caja estaba a lo suyo. Por detrás pasaron dos chavales jóvenes. La miraron de reojo al entrar, riéndose con una mezcla de timidez y algo de picardía.
-Hola Silvia— dijo uno.
-Hola -respondió ella sin mirarlos.
En menos de diez segundos habían cogido una tableta de chocolate y estaban dispuestos a pagar. La chica, por primera vez, se fijó en ellos
-Hombre, otra vez a por tu chocolate –le dijo a uno de los dos. Él sonrío nerviosamente, como si hubiese conseguido el efecto deseado. Ella sabía sus gustos, sabía que había un tipo que estaba allí y que existía entre toda la gente que pasaba por la caja. Era una hora inusual, algo así como las tres y media de la tarde, cuando el súper estaba vacío.
Yo salí con mi compra, dejándoles con una conversación insulsa, pero me imaginé que prometedora. Tal vez quedaran para después y el dulce del chocolate se volvería más dulce aún. Tal vez él se iría a casa solo, empachado, con dolor de barriga y apretones en la entrepierna. Tal vez el corazón de chocolate estaría atravesado ya por otra flecha que no era la suya. Tal vez dentro de unos años mirarían la tableta de la despensa con una mezcla de hastío y soledad. Tal vez.