martes, 29 de mayo de 2012

Verano


Ha perdido uno la noción de cuando acaba la primavera y arranca el verano. Más que nada porque cuando empieza a hacer calor y el coche se pone a 30 grados ya comienza a sufrir las inclemencias estivales, los problemas con los aires acondicionados, y el sudar y sudar… Hay que hacer un ejercicio de entrega ante los elementos, eso está claro. Uno no puede controlar las estaciones, el clima, las nubes… Si por mi fuera estaría todo el día lloviendo, pero eso provocaría la depresión del ochenta por ciento de la ciudadanía y que les salieran escamas al otro veinte. Además, con la que está cayendo con la crisis, como para que todos los días sean grises…