viernes, 8 de junio de 2012

Telefonía… no gracias


Hacer cualquier gestión telefónica, da igual el operador, es eternizarse en una tienda o acabar con la oreja roja después de intentar entenderse con un señor o señora que, probablemente, esté en Malasia o Corea del norte.
La sensación es de que parte de tu vida pasa sin hacer absolutamente nada. Por eso, cuando la chica de la tienda me dijo que tenía para una hora por lo menos, me fui… y no volví.