martes, 31 de julio de 2012

Pedalea



Ni un solo ciclista en 10 kilómetros respetó un semáforo en rojo. Después hay accidentes. Estos Armstrong de todo a cien, todos preparados con sus trajes, circulando en pelotón imaginándose subidos al podium, estuvieron a punto de atropellar a dos chicas que pasaban por su paso de cebra y su señorito en verde… Pobre de ti que les digas algo. Mentarle a la madre de uno no es muy elegante y pegar un volantazo y mandarlos a todos a la cuneta tampoco. Yo no lo hice, por supuesto, pero ellos sí.