martes, 25 de septiembre de 2012

Fuera de temporada

Fue un inesperado placer recorrer las calles del país vecino bajo una fina lluvia. Era como si de repente estuviera uno en un pueblo que respirara melancolía por cada una de sus calles. La tumba de don Antonio lo presidía todo. Curioso que en el cementerio sólo estuviéramos nosotros. Después el mar, las tiendas, los restaurantes. No hace falta irse muy lejos para estar en otro lugar…