viernes, 26 de octubre de 2012

Carreteras 2.0

Hoy he dejado la moto en el garaje. Llueve. Ir a trabajar en coche, cuando aun está oscuro, tiene cierto toque onírico, como si uno empezara un largo viaje hacia ninguna parte. Las carreteras negras, el piso mojado, las luces de los otros automóviles que te ciegan, las vidas de los arcenes, siempre quietos, esperando una avería…
El día a día empieza a funcionar. El lunes hay más tráfico. El viernes somos menos los que hemos conseguido mantener la fidelidad al madrugón. Enfrente de la estación ha habido un accidente. Está la policía, una ambulancia y una moto con la parte delantera en dos trozos. Es el mal endémico de las carreteras, el peaje crepuscular de todos los días.