martes, 2 de octubre de 2012

Mucha, mucha policía

Viendo las imágenes de la policía cargando contra los manifestantes el otro día, cuando miles de personas indignadas rodearon el congreso, se le pone a uno carne de gallina.
Será por eso que cuando ve un policía por la calle, en vez de sentirse tranquilo y protegido de los delincuentes, cambia rápidamente de acera. Matones con uniforme, robocops de saldo que parecen disfrutar dando palos a diestro y siniestro sin importar a quien. Pero después, cuando sale el ministro de turno diciendo que la labor de los antidisturbios ha sido impecable, entonces es cuando se ve la gran mentira, el gran desastre de este gobierno. Si hasta hemos visto a los policías infiltrados gritando aquello de “soy compañero, soy compañero” para que no le partan la cabeza sus propios "amigos". Qué oficio más triste, qué profesión nauseabunda el golpear a tus propios vecinos. El día que ellos se manifiesten por los recortes de sus sueldos a ver quién les hace caso. Claro a ellos nadie les pega con la porra.