miércoles, 10 de octubre de 2012

Pan recién hecho

Las siete de la mañana y es de noche cerrada. Las luces de los coches se entrecruzan fugazmente como si fuera un duelo de espadas láser. Son los primeros síntomas de un invierno que ayer anunció el hombre del tiempo con una bufanda. Se acercan las lluvias, el calor desaparecerá justo para comprar los objetos navideños. El mundo está loco y nosotros nos enamoramos. La panadería parece un oasis entre todas las tiendas cerradas. Están los de siempre más alguna persona que viene a descargar los camiones del mercado de los miércoles. Huele a café, a pan de mentira recién hecho, porque no hace falta ser auténtico para tostarse en el horno. Media de cereales, siempre, ¿te pongo bolsa? No hace falta, ya llevo. La misma conversación día tras día. Un ritual amable de primera hora. Asoma la claridad tras la ventana, ya en la oficina. Hay nubes oscuras aquí y allá. Después de todo, el hombre del tiempo tenía razón.