jueves, 22 de noviembre de 2012

Como en los viejos tiempos

Como en los viejos tiempos, hoy me asaltó el insomnio. A las seis de la mañana ya no aguantaba más con la cabeza en la almohada, así que me levante, me afeité y, después de una ducha, salí a la calle. En el trayecto iba pensando en esta libreta virtual en la que apunta uno, día a día, lo primero que le viene a la cabeza. No hay mucho que contar, la vida de uno no basa su argumento en acontecimientos emocionantes, ni mucho menos. Salvo algún episodio puntual, todo es bastante normal y corriente. Pero eso, digo yo, es el pan nuestro de cada día y, viendo cómo anda el mundo, ya firmaría uno. Los sobresaltos para quien los quiera y las emociones fuertes, como dijo el poeta, dejadlas en otra canción.