lunes, 19 de noviembre de 2012

El fósil

El vecino de parking tiene un perro que se ha hecho sus necesidades cerca de nuestro coche. Por supuesto allí se ha quedado el regalo desde entonces. Uno, de buena fe, pensaba que era un despiste. Que en cualquier momento, el hombre aparecería con su bolsita y se llevaría aquel magnífico obsequio. Pero no. Allí sigue.
Y uno ha ido observando la evolución natural de aquellos dos residuos a lo largo de los meses. Claro, sobre el cemento la descomposición de los cuerpos es distinta que sobre la tierra orgánica. El caso es que, ya fosilizado, el excremento ha adquirido una forma como de hoja seca, dura y consistente. Así que en el fenómeno de la observación se entretiene uno cada vez que va a coger el coche o la moto. Además, practica un poco su pericia como conductor esquivando los dos obstáculos. Siempre hay que mirar el lado positivo, caramba.