lunes, 12 de noviembre de 2012

Matar a un ruiseñor

Ayer volví a ver “Matar a un ruiseñor”, una maravillosa película de 1962 protagonizada por Gregory Peck. La novela que inspiró el film está escrita por Harper Lee, una señora que, desbordada por el éxito del libro, nunca más volvió a escribir ni quiso saber nada de la obra. Uno sigue pensando que el largometraje es toda una lección de vida. Cuando la vi por primera vez con 11 ó 12 años, me impresionó tanto que siempre la había recordado como una parte de mi niñez. Ayer me emocioné con el personaje de Atticus Finch, abogado de causas perdidas, padre viudo de dos hijos y, sobre todo, “un hombre que ha nacido para cargar con las penas de los demás”. Fue una tarde de cine “de verdad”.