martes, 4 de diciembre de 2012

Principio y final

Cuando uno termina un libro tiene la sensación de las cosas bien hechas. Como si hubiera cumplido una especie de pacto secreto consigo mismo. Dejar a medias una novela, un ensayo, incluso una revista, provoca en mí una sensación de desasosiego, como de “no haber sido capaz de”. Y es una tontería, por supuesto, hay veces que es mejor dejar reposar un tiempo en la estantería ciertos textos, incluso toda la vida, cuando es el caso de libros que uno ha comprado en saldos o pensando en el tiempo futuro de la jubilación. Ayer noche, terminando el último Murakami, pensaba uno en estas cosas de los principios y los finales… será la edad, claro.