U2 “Where The Streets Have No Name”
sábado 4 de julio de 2009
viernes 3 de julio de 2009
New Morning
La casa se inundan de olores nuevos. Como el de la tortilla de la cena, por ejemplo. Es éste un olor agradable, como de hogar.
La casa es enorme y nos perdemos a veces. Uno entra por una puerta y el otro sale por otra y se convierte la vida en una especie de vodevil o, más castizo, en aquella escena de Los Payasos de la tele que se perseguían en círculos sin encontrarse nunca.
Cambio de horarios, madrugar mucho, comer más tarde y eso sí, la tranquilidad de la ausencia de tráfico. También dolores. Dolores de todo el cuerpo de cargar cajas, de subir y bajar escaleras, de no saber muy bien dónde está uno y lo que durará aquí.
Pero bien, hay un par de pájaros silbando y unas palomas que me despiertan por la mañana. ¿Pronto pichón a la cazuela?
jueves 2 de julio de 2009
Trece años
Ahora que te has quedado sin paisajes desde el ático ¿qué tipo de fotos vas a publicar? Me preguntaba X. el otro día. Y eso no lo había pensado yo, es cierto.
Ha sido el… ya no me acuerdo qué número de traslado en estos últimos tiempos. Parece ser éste un poquito más duradero que los anteriores. Básicamente porque cada vez me veo con menos fuerzas de mover los discos, los libros, las revistas, las guitarras…
Llevé un diario, claro, en la libreta, sobre estos días en los que finalmente eché la llave a trece años en las alturas del ático e intenté que no me diera mucha pena verlo vacío, sin muebles, sin cama, sin televisión y sin la pasta de dientes en el baño.
No he tenido tiempo de pasarlo a este blog, ni siquiera sé todavía si tengo ganas de hacerlo. Con decir que no hice ninguna foto que testimonie las cajas apiladas en la puerta, las bolsas, el coche cargado hasta arriba o la furgoneta que se llevó la nevera, la lavadora y todo lo más aparatoso, queda patente cierta nostalgia de esos, decía, trece años.
También es cierto que, el hecho de tener que colocar todo en su lugar en la nueva casa y el no tener un sitio habilitado aún para sentarme a escribir, hace que sean los post de los últimos días un poco de urgencia, con la cabezonería de querer hacerlo, eso sí, pero tan perezoso como los calores del verano.
Pero todo volverá a su cauce poco a poco, así que la normalidad tiene que instalarse de nuevo al igual que instala uno sus muebles.
miércoles 1 de julio de 2009
Todo es mentira
Por supuesto que todo es mentira. Michael Jackson no está muerto. Igual que Elvis que, como todo el mundo sabe, se compró una isla para que dejaran de molestarlo los fans, los empresarios de conciertos y los merodeadores de Graceland.
Jackson ha hecho lo mismo. Seguramente aconsejado por el propio Elvis cuyo punto de conexión es la hija de éste, Lisa Marie, con la que se casó y se divorció hace tiempo. Otros iconos con necesidad de desparecer como Bruce Lee, por ejemplo, también tienen su parcela en Elvisland.
Así que papel mojado en los periódicos, trabajo inútil de miles de reporteros y horas de televisión que el bueno de Jackson ha manejado con maestría, como si se tratara de uno de sus conciertos, para evitar las deudas, las denuncias de papás de niños acosados y de familiares gorrones.
Ahora se venden más discos que nunca del Rey del pop, como siguen vendiéndose del Rey del rock. Generosos dividendos que cobra una sociedad secreta para pagar los lujos de Jacksonland o Bruceleeland o como quiera que se llame esa isla perdida del caribe.
Elvis, pese a todo (está mayor, claro) aparece de vez en cuando, y siempre hay algún periódico en Estados Unidos que saca una foto del Rey en una hamburguesería de Texas o en una tienda de armas de Dakota del Norte. Pero enseguida, la maquinaria se pone en marcha y todo queda como un bulo del que nadie vuelve a hacerse eco.
Así que, mientras siguen las autopsias al chimpancé Bubble, Michael lo sigue en las setecientas televisiones de la sala desde donde Elvis ve cientos de películas al mismo tiempo. El Rey se arranca de vez en cuando con un moviendo de kárate –asesorado por Bruce, por supuesto- y unas estrofas de “Hailhouse Rock”
martes 30 de junio de 2009
Amores de otro tiempo
Qué extraños son los amores pasados.
Cuando uno está solo se vuelven enormes, lo ocupan todo, llenan las habitaciones de ausencias, los rincones de soledades, los libros de citas que hablan de ella o de él.
Cuando el corazón vuelve a llenarse, en cambio, se vuelven rancios, desagradables y molestos. Como recuerdos que, aunque uno los sabe necesarios para valorar lo que ahora tiene, se quisieran olvidados.
Cómo y por qué sucedió aquello sin que uno se diera cuenta de la mala vida que dan los amores no correspondidos, besos malgastados en labios fríos que ni siquiera son un refresco reconstituyente durante el segundo que tarda en derretirse el hielo de la compañía.
A las seis de la mañana, por la autopista, convierte el coche en humo los amores pasados, porque sólo importan los presentes, el sabor del beso de hace dos minutos en la puerta de casa, el futuro dibujado en una nube que pasa lenta sobre un mar de verano.
lunes 29 de junio de 2009
Desconexión
Lamento que el programa que más me guste
sea ese que se llama “Carta de ajuste”
aunque algunos se empeñen en afirmar
que “Despedida y cierre” conecta más.
“Telespañolito” J. Sabina
Con estas cosas de las desconexiones analógicas hay que estar preparado para todo con la tele.
El otro día, sin ir más lejos se fue la señal del canal que estaba viendo y, en lugar del programa, aparecieron unas imágenes ciertamente psicodélicas. Unas bolas animadas que iban de un lado a otro de la pantalla con una música breve que, en cuanto terminaba, volvía a empezar. La secuencia musical iba subiendo de volumen cuando llegaba el final. Era ciertamente hipnótico. Así pasó una media hora y, cuando uno ya se había acostumbrado, volvió la señal, el presentador pidió disculpas por la interrupción y yo apagué la tele. Me había relajado tanto con aquel breve espacio introspectivo que estuve toda la tarde en otra dimensión.
domingo 28 de junio de 2009
Música para el domingo
Santa “Reencarnación>”
Los Santa de Azucena y Jero Ramiro (Saratoga) en el Tocata de 1984. Igual que Pedro Bruque, del que hablaba ayer, Azucena falleció no hace mucho tiempo. Sus discos en solitario después de Santa han sido reeditados en ediciones muy limitadas y ciertamente difíciles de conseguir. Merece la pena buscar un poco y hacerse con sus dos álbumes como solista, un rock melódico muy interesante alejado del heavy de Santa, por una de las voces más arrolladoras de nuestro país.
sábado 27 de junio de 2009
Música para el Sábado
Tigres “No me rindo”
Los Tigres de Pedro Bruque, en una actuación en La Bola de Cristal. Ojo con los mástiles de las guitarras a ver si vamos a tener un accidente, chicos, que no hay escenario para tanta vitalidad!!!
Un recuerdo a Bruque, una de las personas que más hizo por el rock en nuestro país y al que he recordado muchas veces desde aquí.
viernes 26 de junio de 2009
Radio - Juan Antonio Muriel
Hoy tenemos en el programa a un autor de canciones con mayúsculas: Juan Antonio Muriel. Autor de cuatro Lps que, aunque difíciles de encontrar, son indispensables para cualquier aficionado a la música y a los textos como expresión de los sentidos, Muriel merece un reconocimiento que se le ha negado desde los medios desde hace muchos años. Desde Málaga a Madrid, de la bohemia de la ciudad en los 80 a la tranquilidad de la pintura, el artista ha ido alternando sus inquietudes artísticas desde que en 1977 publicara su primer álbum “Poder andaluz”. Hoy le dedicaremos la sección a dos discos imprescindibles “La luna vigila” de 1987 y “Seguir viviendo” de 1983, donde se incluía la canción “Princesa” con letra de Joaquín Sabina y que se convertiría en un éxito en manos de éste.
Pero no debemos quedarnos sólo con eso (aunque escucharemos “Princesa”, por supuesto) como representación de una carrera repleta de grandes temas. Repasaremos su historia charlando con él.
“A 33 Revoluciones” es una sección del programa “L’altra cara de la lluna” de COM Radio. Se emite cada quince días, la madrugada del viernes al sábado a las 2 de la madrugada. También puedes escucharlo en directo y bajártelo de Internet aquí.
jueves 25 de junio de 2009
El hombre con tetas
El otro día cruzaba la calle un señor con tetas. Uno lo miraba desde el coche, esperando que cambiara el semáforo. Y no era una broma, era un señor con bigote, de complexión normal, pero con tetas.
Eran aquellos unos pechos grandes y voluminosos como los de cualquier mujer. Pero puestos en aquel hombre hacían que de pronto el mundo fuera un poquito al revés. Uno pensaba entonces que, o bien podría afeitarse el bigote, un bigote de aquellos de la falange, u operarse las protuberancias mamarías para definir más su figura masculina. Pero las dos cosas, ésas que hacían que no fuera ni una cosa ni otra, es lo que el mundo no acepta. Ni antes, ni ahora ni, en el futuro. Porque hoy, en estos tiempos en que todo parece normal siempre surge la exclamación de “cuántas cosas raras hay por el mundo”. No es que se acepten, es que nos hemos acostumbrado.
