Guitarras

Fender Stratocaster Eric Johnson

Eric Johnson es uno de mis ídolos de la guitarra. No obstante, cuando probé esta guitarra no sabía que era el modelo que hacen para él. Simplemente me quedé prendado de ella por cómo sonaba y lo cómoda que me resultaba. De los modelos “signature”, es decir que llevan la firma del músico, no era de las más caras, así que no me pude resistir. Con las guitarras me pasa eso, que cuando los pruebo y me dicen el precio, en lo único que pienso después es qué puedo vender o cambiar para conseguir lo que vale. La verdad es que ahora es la guitarra que más utilizo. Para grabar y para tocar en directo. 


Fernandes Telecaster “The Revival”

Otra joya. Realmente suena tremenda. No sé qué problemas tuvieron los de la casa Fernandes con Fender, tendré que consultar la wikipedia, pero tuvieron que dejar de hacer estas gloriosas imitaciones que, en muchos casos, superaba al original. Este modelo en concreto, para hacer rock, country y todo lo que suene americano en general, es una pequeña maravilla. Alguna vez le di un golpe y necesita reparar el conmutador de cambio de pastilla, nada grave, en todo caso. Sigue sonando como un cañón.


Squier Stratocaster Japan (B)

Más antigua que la que bautice como "A" (la siguiente en la lista) y con el logo de Squier ocupando toda la pala. Es de principios de los 80 y pertenecía a mi amigo Miguel de Tube Sound. La tuve unos días en casa pero no acababa de sentirme cómodo con ella. Así que se la devolví y me quede la Eric Johnson que está más arriba. Realmente mucho más cara, pero mereció la pena.


Squier Stratocaster Japan (A)

Fue una de mis primeras guitarras. Los que no llegábamos a las Fender americanas nos conformábamos con esta gama más baja. Curiosamente, hoy en día, tienen un gran valor como guitarras de colección. Están mucho mejor hechas que las Fender mexicanas, que sí llevan el logo “Fender” y parecen más “de verdad” y, por supuesto, que todas las fabricadas en china. Está fechada a mediados de los 80. Le hice algunas modificaciones, como el golpeador nacarado y una pastilla EMG en el puente que me facilitaba las distorsiones más heavys que utilizaba por entonces. Hoy la tengo un poco abandonada y necesita una limpieza.


Charvel-Jackson

Por aquella época escuchaba sin parar el "Hysteria" de los Def Leppard. Ellos utilizaban las guitarras Charvel y Jackson. El logo de la guitarra en la pala me tenía fascinado porque a España no llegaban este tipo de guitarras (eran otros tiempos). Mi sorpresa al encontrar este modelo en una tienda de Gijón hizo que empeñara hasta la camisa. Y ahí está. Alguna vez me ha pasado por la cabeza venderla... luego me digo que no. Con quién va a estar mejor que conmigo...


Ibanez RG-550


Es una guitarra de los 80. En la época en que uno quería llevar el pelo de colores, unos leggings de rayas y las bota camperas por encima del pantalón… glups, es mejor no recordar ciertas cosas.
El caso es que hice muchos bolos con ella y llamaba la atención. En realidad la historia es más complicada. Resulta que la compré en negro y un colega, Miguel (hoy el propietario de Tube Sound, la mejor tienda de guitarras) tenía una igual pero de color naranja fosforito. A él le parecía horrible y a mi maravillosa –eran otros tiempos como ya he dicho- y le cambiamos el cuerpo. A veces me he arrepentido un poco, pero cuando me pongo a tocar algún tema de Poison o de Mötley Crue se me pasa enseguida.


Peavey Wolfgang Eddie Van Halen

Una buena guitarra que ya no utilizo mucho. La compré para las giras de Hotel Cochambre “Cucaracha Tour” y “Hotel Dulce Hotel”. El nombre de “Cucaracha Tour” se me ocurrió después de ver a Shakira llamar a su gira “El Tour de la Mangosta”. Pensé que en el Hotel Cochambre no había mangostas, pero sí miles de cucarachas y así se quedó la cosa. Hasta hoy… El caso es que pensé incluso en comprarme dos guitarras como ésta para llevar una siempre de repuesto, pero al final imperó lo racional y me quedé con una. Cuando acabó aquel período dejé de tocarla. Alguna vez todavía la uso, principalmente para algunos pasajes más heavys, pero no es muy a menudo. Es un modelo que se hizo para Van Halen. Una versión americana –y bastante cara- y ésta, más accesible pero igualmente resultona. El puente flotante incorpora una llave que permite bajar la afinación de la sexta cuerda a Re. Nunca me fue muy útil, pero tenía su punto.



Martin D41

La mejor guitarra que tengo, sin duda. Desde el sobrio diseño hasta el olor a madera que desprende ya hablan por sí solos. El sonido es espectacular. Unos graves gruesos y una riqueza armónica que hacen que en el estudio, cuando le pongo un micro delante, no haga falta nada más. Ni eco, ni ecualizador… directamente la madera y las cuerdas. El peligo, claro está, es que después tiene que pasar un tiempo prudencial antes de tocar otra acústica, porque está a años luz de todo lo demás.


Epiphone FT-160

Una de las guitarras a las que más cariño tengo. La compré a finales de los 80, cuando trabajaba en La Lonja del Instrumento, que era la tienda de instrumentos de segunda mano más famosa en aquellos días en Barcelona. Para mí era un peligro, porque pasaban auténticas joyas  y uno no podía resistirse. El caso es que me iba haciendo vales y, cuando llegaba el día de cobro… pues eso, no cobraba nada.
Había visto a Lennon tocando una como ésta y, cuando entró en la tienda por un precio de risa no dude un momento, me la llevé sin pensar. Creo que la cambié por una Manson acústica que no valía mucho y que yo mismo tenía a la venta. Una por otra. La verdad es que fue una buenísima compra. Hace poco le instalé un previo para poder usarla en los conciertos.


Ovation Custom Ballader

Otro guitarrón de lujo. No sé los años que tendrá, muchos… Me la compré a finales de los 80 porque era la guitarra que llevaban entonces todos los cantautores que me gustaban. Aquel Sabina rockero, Hilario Camacho… además se la había visto a Brian May de Queen y a Al Dimeola –que durante una época sólo tocaba con Ovation- a los Kinks, etc, etc… A muchos no les gustaba por dos motivos. Primero por la forma ovalada del cuerpo que, cuando tocabas de pie, cogía una forma inclinada que no era del gusto de muchos y, segundo, porque no era toda de madera. Esa misma “ovalación” estaba hecha de un material parecido al plástico. De cualquier manera es una guitarra que nunca se ha estropeado, nunca ha fallado el previo y sigue sonando de cine.


Martin D12-XN

Pertenecía a mi amigo Emilio, El Increíble Hombre Menguante. Se había levantado el puente y horadado la madera. Durante mucho tiempo él la usó con 8 cuerdas y, al volver a las 12, la madera cedió peligrosamente. Me la mandó por si yo podía sacarle algún partido. No afina del todo bien, sobre todo pulsando la segunda cuerda en los trastes 3 y 4, pero descubrí que utilizando la cejilla en el tercer traste y una afinación abierta en SOL Mayor, el problema puede paliarse en cierta medida. Eso limita un poco su uso, pero también la llevo en los conciertos.


Takamine EN-10

Tiene ya unos años, unos cuantos bolos y otros tantos golpes. Fue “LA” guitarra para mí durante mucho tiempo. Hoy, aunque la he sustituido por la Martin a la hora de grabar, sigo usándola. No hay guitarra más cómoda y que suene mejor. Se sigue fabricando, pero ya no suenan igual. Además esta guitarra tiene una historia. Como sonaba muy bien, cada vez que iba a un estudio me la pedían para el disco de tal o de cual, por ejemplo los mismísimos Los Diablos la utilizaron para uno de sus discos. Pero un día me la pidieron para un concierto. A mi no me hacía mucha gracia, pero allá que me fui con la guitarra. Los tipos a los que se la dejé le dieron un golpe tremendo y le hundieron la tapa, una desgracia. La madera rota me dolía a mí. La semana siguiente se la llevé a Jerzy Drozd que es uno de los mejores luthiers y me la reparó y barnizó. El miedo, claro está, era que hubiera perdido el sonido que tenía. La sorpresa fue que no sólo no se había quedado muda, sino que sonaba mejor que antes.
Desde aquel día nunca he vuelto a dejar una guitarra a nadie para nada. En el estudio tal vez… pero poco.



Fender JG 26 C

Es una guitarra de gama media. La compré para hacer conciertos, sin complicarme la vida y no temer por los golpes y las abolladuras. Después la intenté vender –no sé por qué la verdad- y como nadie la quiso comprar me la quedé. Hoy no me arrepiento en absoluto de habérmela quedado. Lleva conmigo siete años y, junto con la Yamaha es la que uso en los conciertos. También lleva un previo Fishman y suena de cine.



Yamaha APX-10

Una gran guitarra. De cuerpo estrecho y muy cómoda para los conciertos en directo. La única pega es la complicadísima circuitería del previo. Ofrecía combinaciones para conectarla en estéreo, tres cuerdas por la derecha y tres por la izquierda, pero nunca acabó de convencerme el sonido que se conseguía
De pronto un día empezó a fallar por algún problema que fue imposible de descubrir. Los intentos de pedir recambios a Yamaha también fueron infructuosos así, que directamente la vacié, le puse un Fishman (siempre efectivo 100 por 100) y carretera. Desde entonces son diez años de bolos con ella y no ha dejado de darme satisfacciones.



Alhambra


Guitarra Española EG Vila

Esta es la guitarra más antigua y, por lo tanto, la que más lleva conmigo. Pertenecía a mi madre a quien se la compraron con 15 años. Así que debe estar fechada en los años 70. Le cuesta la afinación, pero la madera es buena y el sonido también. La he usado en algunas grabaciones con unos resultados muy buenos. Los graves suenan de verdad y el sonido inconfundible de las cuerdas de nylon le dan una personalidad increíble.





Ibanez Roadstar

Un bajo legendario. Lo habréis visto en las primeras actuaciones de Sting con The Police, incluso en el vídeo de “The Trooper" de Iron Maiden, antes de que Steve Harris se pasar al Fender Jazz Bass de siempre. Fue otro cambio que no logro recordar, ¡maldita memoria! Algo que vendí en la tienda y con el dinero me compré el bajo. Por aquel entonces ejercía de bajista en D’argent y en Expreso de Bohemia. Es duro, recio y pesa un quintal. Es el que uso habitualmente para grabar.



Ibanez  EX

Lo compré cuando hice la primera inversión en el estudio. Tenía un cuatro pistas y el proyecto de trabajar en canciones mías, sin grupo y sin músicos. Hablo de principios de los 90 probablemente. Con el bajo, que no fue muy caro, me hice con un pequeño equipo que me permitía darles forma musical a las letras que andaba escribiendo por entonces. Aun conservo el 4 pistas TASCAM y las cintas de casete en donde grabé todas aquellas canciones… ¡qué vergüenza escucharlas hoy!



Mandolina


Ukelele